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Leyendas Chilenas: Caleuche

  • Javi Puentes
  • 18 dic 2017
  • 2 min de lectura

En las noches tranquilas del archipiélago algo se mueve entre la niebla: el Caleuche. El barco fantasma aparece en la distancia cuando el sol se esconde, con su cubierta vibrando al son de la música de celebración que nace en sus adentros y su panza llena de riquezas y tesoros mÔs allÔ de tú imaginación.

La barca es tripulada por brujos y los marinos y navegantes que han muerto en el abrazo del mar, nƔufragos ahogados que encuentran su descanso final en el misterioso barco que tiene la habilidad de navegar tanto sobre como bajo el agua. Se dice que este es el merecido premio de los buenos marinos, una fiesta eterna, rodeados de inmensurables riquezas, en la cubierta de un majestuoso velero.

Pero el Caleuche es esquivo, si te acercas a él con malas intenciones, tratando de apoderarte de sus tesoros, desaparecerÔ entre la niebla, o se convertirÔ en un tronco flotando entre las olas. Si lo miras por mucho tiempo, o tratando de averiguar dónde estÔ y cómo llegar a el, los brujos abordo pueden echarte una maldición, torciendo tu cuello hacia atrÔs o incluso matÔndote al instante con tal de mantener su secreto.

Aunque no es del todo malo, al igual que recompensa a los navegantes ahogados, ayuda a las embarcaciones perdidas en altamar. Aparece entre la niebla y les muestra el camino mƔs seguro para volver a casa, y en casos mƔs extremos incluso los remolca a velocidades sobrehumanas para llevarlos a puerto.

Dicen las malas lenguas que cuando algún comerciante se hace de buena fortuna muy rÔpido es porque ha hecho algún trato sucio con el Caleuche. Pero lo que da también lo puede quitar, si trata de robarle sus tesoros, o maltrata a las criaturas del mar, el Caleuche tomarÔ venganza sobre él y le traerÔ mala fortuna.

Una vez al año los tripulantes del barco fantasma pueden bajar y pasar tiempo con las familias que lloran por ellos en tierra. Ese día les traen buena fortuna y felicidad a sus parientes aún vivos, especialmente a sus viudas. Aunque esto solo sucede si ellas aún los lloran, si han cambiado de pareja y se han vuelto a entregar a otro hombre ya no recibirÔn la ayuda del Caleuche.

Asƭ que en las noches tranquilas de niebla alta en el mar es mejor mirar tierra adentro. No vaya a ser que el barco de los muertos vueltos a la vida crea que lo estƔs espiando.

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