Leyendas chilenas: El dedo del indio patagón
- Andrea Ponce
- 24 ene 2018
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La leyenda cuenta que una noche estaba un marino español reflexionando frente al monumento del navegante Hernando de Magallanes (en Punta Arenas), cuando de pronto se quedó mirando fijamente al indio patagón que complementa dicha estatua.
Luego, se le ocurrió tatuarse en su pecho la figura del indĆgena y buscó un artista especialista que le hiciera este trabajo.El tatuaje quedó tan bien, que parecĆa cobrar vida a cada movimiento del marino, los ojos parecĆan mirar y le temblaban las mejillas. Lo que mĆ”s llamaba la atención era el dedo gordo del pie, que se agitaba al moverse la piel.
El espaƱol, mirando su tatuaje frente al espejo, consultó mentalmente sobre si sus empresas tendrĆan Ć©xito o no. De pronto, vio cómo el dedo gordo del indio se sacudió afirmativamente. Feliz con la respuesta, se dirigió al puerto a embarcarse.
Al pasar por el monumento, se detuvo junto a la figura del indio, y golpeĆ”ndose el pecho, dijo: āAquĆ te llevo, amigoā. Quiero ser tan fuerte como tĆŗ, y que no me entren balas. Luego, cogió el dedo gordo del pie y le dio un gran beso, diciendo: āAyĆŗdame, dame suerteā. Meses despuĆ©s, el marino regresó a Punta Arenas, radiante de alegrĆa y contaba lo bien que le habĆa ido.
Asà fue como nació la costumbre de que quienes pasan frente a la estatua tocan el dedo del pie del indio, pidiendo protección y ayuda. Y que los viajeros deben besarlo y pedirle un pronto regreso a la zona.


